ARRULLO:   No:70


Con ternura y suavidad,

así es el ademan;

de la madre cuando arrulla,

a su tierna criatura.

-

Ese canto es un susurro,

un dulce aliento al capullo;

que entrecierra sus ojitos,

cansados, de ser benditos.

-

Esta humana mecedora,

no tiene reloj ni hora;

una alarma silenciosa,

la busca donde reposa.

-

Con cariño, con anhelo,

nunca jamás, el desespero;

una única canción,

la entona con devoción. 

-

Siempre la misma tonada,

hay que ver, como le agrada;

el sublime ejecutor,

la saca del corazón.

-

Duerme, duerme, la criatura,

feliz tras esa armadura;

en el caliente regazo,

acunado entre esos brazos.

-

Su placido respirar,

es señal de bienestar;

porque se siente querido,

adorado y bendecido.



Humberto Restrepo.


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