ANÁLISIS: No:41
Sin ser ferviente, Señor,
yo veo en la creación;
la majestad de tu mano,
ante tanta inmensidad,
concluyo con humildad,
que tan solo soy humano
Quién duda de tu existencia,
nunca analiza ni piensa;
que el simple viento que sopla,
aquel que horada la roca,
en tus manos, se apacienta.
Y, nunca mira hacia el cielo,
donde la noche y el día;
entre luceros y velos,
se bañan, en poesía.
Hasta a la simple, hormiguíta,
un corazón le palpita;
y su coraje es igual,
como al del grande, mortal
Entonce, ¿ por que dudar ?,
si, tan solo con andar;
si al caminar, " no tropieza ",
eso, es señal, " de grandeza ".
Humberto Restrepo.
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