CUENTOS A GABI. No:21
LO MÁXIMO.
Hagamos de cuenta que a mis catorce meses de edad, me es posible entender las cosas que ocurren
a mi alrededor. Siendo así, entonces les hablaré de MI ABUELA.
Desde el mirador de mi cuna la observo todos los días hacer los preparativos para escuchar su música
favorita, la que mantiene separada y en una esquina, alejada de manos ajenas, " es su tesoro ".
Y viene lo bueno,enciende el equipo a máximo volumen, levanta las manos sobre la cabeza como si
las estirara y grita alegremente " vamos hacer ejercicio ". Entonces como si fuera un ritual inicia unos
increíbles movimientos, se contorsiona y dobla las piernas casi arrodillándose, lleva las manos al
frente aplaudiendo con ganas, a la vez que inicia un giro sobre sí, apoyándose en un pie y marcando
el ritmo con el otro. Ahora sus manos se doblan a su espalda, abrazando fuertemente a una pareja
invisible con la que gira lentamente varias veces llenándola de caricias diciéndole al oído pero en
tono fuerte " guepa, guepa_je ".
Y con ese " guepa _je ", llega hasta mi cuna sacándome y reemplazando conmigo a su imaginario
compañero de baile. Damos vueltas y mas vueltas a lo loco, besos van y besos vienen, "guepa_je "
va y se queda un rato largo estancado en la tierna sonrisa de Abuela, que me dice una y otra y otra
vez, cuanto me ama, sellando todo con el más fuerte y tierno apretón contra su pecho; sobra decir
que a mí, el amor a mí abuela, " se me sale por los ojos ".
Humberto Restrepo.
Que hermoso padre leo poder de apreciar cada instante te admiro por tener la capacidad de ver lo sublime y plasmarlo en un escrito
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